viernes, 8 de junio de 2018

A Lana (II)



Si busco en los ojos del prójimo
         la mano aferrada al espejo
     en el que fuéramos libres
    tan solo ante mí
             el lugar
          que viese nacer 
             sus cadenas.

         Tú,
       mirando hacia dentro
        sin saberlo
    dibujando en el mundo
       un sendero,
 
       buscando por los siglos
 el cuerpo
          que te entiendese al cantar
                                las palabras
        que aprendiste
     
         para hablar
   de la tristeza.



            Darte la mano
        el camino

       proteger de la luz del mundo
              al faro
          derruido

     y bailar vulnerable
        en tus ojos
        mientras los míos
             contengan
        la canción difícil

           de tu belleza.



https://www.youtube.com/watch?v=rJABBmAMXnY

viernes, 25 de mayo de 2018


No encontrar el lenguaje. Si el cerebro arde a la ofensiva del mundo, ¿nombres, reglas, articulación más allá de la angustia? ¿Nombre para la voz? ¿Voz? ¿Hacia dónde la materia si no basta lo aprendido,
cuál el lugar
si yo solo estaca en el aire
observando
la caída de las atalayas
que forjé para observar?

viernes, 27 de abril de 2018

.

Mintió la voz augurando
la vida lineal
una vez esquivases la caricia de tu historia
el beso mortal del oro ausente
la letanía ensordecedora de puertas
entreabiertas
kilómetros al norte del mar.

Mintió el susurro
cantando la libertad más allá de las paredes
de tu cuerpo
mintió la mano
llamándote
a escapar
del barro de tristeza
legado a quien pregunta
en qué explosión se originara
el silencio iluso resonando en tus pisadas.


Desde el vado circular de mis huesos,
                             confundido,
                  pregunto por la causa del haberme perdido;
        responde socarrona la nube que me habita
proyectando sobre mí la geografía limitada de un atlas
que reproduce aún los pasos que no marco
                                                                 y aún sigo


               ¿hacia dónde,
                              a quién traerá el espejo
                              pasada la luz de la ceguera
           quién esperando a mostrarme la verdad de mi semblanza
                 quién escondiendo en las manos
                           la tierra que soporte
                                       las semillas que nos resten
                                                                           por  sembrar?

miércoles, 4 de abril de 2018

Si el corazón nos tiene a bien

A l@s usuari@s de la Campaña del Frío, Pinar de San José


Noviembre y el frío trajeron de vuelta a Carabanchel los rostros del prójimo olvidado.

El olor a caldo y jabón industrial, el dolor del pan y del vino inundando una atmósfera de cenefas y agujeros.

La primera noche vimos desde el comedor una fila de ángeles abandonados, peleando cansados por acercarse al radiador, donde esperarían otra noche a atravesar las puertas del cielo. Resignados otro otoño a la cruel realidad de la salvación.

Javier llegó el primero, portando su flauta, su mastín y sus hombros imponentes; sonriendo con la tristeza de no entender qué mano, sino la suya, guiase el timón de sus errores.

Juan Carlos contaba alegre tener amigos argentinos, alargando el momento de entregar su mochila en consigna, ante el apremio de sus compañeras. Mónica hoy roza el coma, comentaba la asistenta por lo bajo; al tiempo Mónica se desplomaba sobre el recibidor envuelta en el aura confuso del vodka. Vanesa llegaba con su higiene inmaculada, sus facciones hogareñas, una mirada verde y cercada, protegiendo su historia del intrusismo de otros ojos.

María del Mar y Víctor vinieron juntos para permanecer. Ella pidió un cinturón que supliese el vacío en su cuerpo a cuenta de la heroína. Víctor esperaba en silencio, sabiendo que conocíamos los golpes que asestaba cuando nadie les veía.

Alan pedía educadamente su jabón, y marchaba a la esquina a hablar con la nada el resto de la velada.

Las noches sólo empezaban en Pinar de San José. David, Nuria, Luis, Rosa, Miguel, Inocente, Zbigniew, Mohammed, Ivor, Marcelina. España, Argelia, Polonia, Colombia, Bulgaria, Marruecos, Senegal, Argentina.

Prostitutas, homicidas, heroinómanos, seropositivos, exiliados, guerrilleros, desahuciados. La realidad y la estructura cebándose en el eslabón invisible. Las miradas vacías en el metro de vuelta, el privilegio culpable del lecho al llegar y abrir la propia puerta.

¿Quién iba a acabar con el hedor de la orina, quién iba a limpiar el sudor en los harapos, quién devolvería a hombre y mujer lisiados sus miembros, quién vaciaría de muerte el cartón de vino y la jeringuilla?

Pasó diciembre, y enero nos trajo a Óscar. La primera noche pidió un peluche al que abrazar. Perdió a su niño el día 25, y dormía solo desde entonces.

El invierno se acercó en el centro a las personas como sólo lo hizo con ellas. Observamos el brote interminable de afecciones creciendo entre los muros. El almacén de la ropa, corredor de fluorescentes en que buscar el tejido de la supervivencia.

Llovieron los meses sobre los descampados.

El mastín de Javier entendió que su dueño no volvería hasta escampar su cuerpo. El día de su regreso, el alcohol y el suero habían hecho de él un hombre irreconocible. El cachorro corrió a salvar a un ser desplazado a los márgenes de la memoria.

Pasaron las semanas, y Rosa nos pedía una respuesta a la pregunta por su porvenir -Chaval, dile a Álvaro que se ponga las pilas... Si no me encuentra un recurso para cuando esto acabe... Soy enfermera. No tengo la culpa de que el banco me quitase el piso. Por favor...- Nuria tampoco había podido evitar ser expulsada de su hogar. Ahora sería más difícil detener el avance de un tumor que apuntaba a metástasis.
David coqueteaba con sus ojos azules de veinteañero con las asistentas, prometiendo no beber dentro del lugar. Y marzo llegaba a sus últimos días.

La última noche de la campaña, vaciamos la consigna. La mirada en el vestíbulo era una sola, y estaba perdida.

Tras la cena, la sala principal comenzó a despejarse, hasta que solo una silueta menuda y en alerta constante quedó allí, organizando sus pertenencias. Los ojos verdes de Vanesa acudieron al mostrador a pedirme una bolsa. La acompañé.

-¿Puedo hacerte una pregunta?

Asentí, inseguro.

-Llamé hoy a mi madre. Sería... ¿sería tan difícil para ella, de verdad... Sería tan difícil preguntarme cómo estoy yo, cómo me siento?

Solo pude mirarla.

- No le pido que me deje volver... Yo me fui a Venezuela, pero mi pareja no era buena... Él... Tuve que irme. Y no pude volver a casa, ella no lo entendió. Ahora hablamos. Le cuento que aquí he conocido a Dani, que me trata bien... Vamos al comedor en Argüelles, dormimos juntos la siesta. Estoy contenta. Pero ella no me perdona. Yo solo quiero que vea en mí a su hija, que intento salir adelante. ¿Me entiendes?

La escuchaba hablar, clavándome los ojos y el dolor. E inexplicablemente, encontraba esperanza en su voz. Tendría unos 30 años, la piel preciosa y el pelo arreglado, la camiseta impecable. Nunca entendí su imagen en aquel entorno.
No logré responder a su pregunta.

-¿A dónde va a partir de mañana, Vanesa?

-La familia de Dani tiene un piso en el sur... Tendremos que esperar un tiempo, pero encontraremos algo mientras tanto.


Junio apareció y yo llegaba de vuelta a la isla. El paisaje de grúas y andamios en la línea de costa resucitaba tras años de parálisis. Complejos de lujo, inversores rusos, decía papá. Edificios viejos sin terminar, esqueletos de vivienda plagando el escenario tras la ventana del coche, pasando a toda velocidad.

Nunca supe qué fue de Rosa. Miguel me escribe contándome sobre el taller de empleo y la dificultad de encontrar alojamiento estable. Belén, Pablo y Ramón volverán a trabajar en Pinar en la próxima campaña, haciendo el invierno algo más digno. Y nunca, nunca cesa la pregunta sobre lo posible. La esperanza emanando de los ojos verdes, imaginando una vida para todos, para todas. Si tan solo el corazón nos tuviese a bien.


sábado, 24 de febrero de 2018

.

El tiempo también envejece a los durmientes
Antonio Carmona
agarrar la mano 
a quien vaga

encontrar en ojos ajenos
brazos
en que caer


dormir
si el calor permite
al cuerpo
apagarse.



El cuerpo 
caballo herido
retorciéndose
en el prado
lamentando la facultad
de sentirse

el cuerpo 
cuchillo
y blando cristal
conteniendo la luz
y la sangre

el cuerpo ignora
su forma
su rostro
y se hiere
tratando de encontrarse.

domingo, 18 de febrero de 2018

.

A Hugo

Vendrá a nuestro encuentro
una muchacha
portando en sus ojos acacias
y los huesos 
de otros días
y temblaremos
al levantar la vista
y descubrir
inconclusa
a la memoria
devolviéndonos
de nuevo
la mirada.

(Galaxie 500- Decomposing trees)

https://www.youtube.com/watch?v=o90G_NpjEUM

viernes, 12 de enero de 2018

A John

A John
Habitas el inhóspito interior de un pecho enfermo
         observando pasar
                                    felices
                     a quienes aún no atentan 
               a escuchar.


 Una esfera en el corazón del silencio.

Un símbolo de lo que no es
                                        la muerte.

¿Dónde buscar, John,
el eslabón
            salvando los ocasos
                               mediando
                     en nuestro dolor?


Nunca 
        los segundos
capaces de contener tu pregunta interminable,
                   el transcurso de las nubes y las luces
        vibrando incombustible 
                                      tras tus ojos;

              nunca tu voz de regreso
           tras preguntar por la vida
       la pregunta
                 el asombro
                        ante la muerte;

              siempre implorando recibir
                                 el descanso de encontrarte contenido
                            en el calor de una respuesta.


           “Alguien debe dormir,
porque todo está en silencio.
No hay nada en el espejo
cuando la luz se apaga.”

              Mío
          el pecho   destruido
                  palpitando  a la onda febril de tu reclamo
      y el corazón
                  inquiriendo ante el limpio acantilado
         de un tiempo
              que supiste que se acaba.




John Frusciante - Time Runs Out           
https://www.youtube.com/watch?v=mw3_ID31hl8